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Arquitectura de Tierra)

2000 – 2010

Arquitectura de Tierra fue una instalación efímera realizada con materiales y técnicas de bioconstrucción que evocaba los primeros hábitats humanos. En su interior se escuchaba el paisaje sonoro “Tejiendo sonidos de Gaia”, mezcla de manifestaciones acústicas recogidas, durante los dos meses que duró su construcción en un jardín-huerto de Murcia. La instalación se inauguró el 21 de diciembre de 2009 con la performance Solsticio; en ella encarné a Yule, renacimiento de la vida sobre la estación oscura en la tradición germánica y nórdica, que anuncia un nuevo ciclo, porque a pesar de ser un tiempo frío es el cambio hacia la primavera.

Esta construcción efímera, de factura humilde, orgánica, frágil y mínimo impacto ecológico, fue un work in progress que nos permitió comprender y aceptar con naturalidad el transcurrir del tiempo inmerso en la vida cotidiana, ya que la observación y registro de la caducidad del objeto artístico en su descomposición y vuelta a la tierra de todos sus materiales, se convirtió en experiencia vivencial del tiempo cíclico, fluir continuo entre la creación y la desintegración.     

Aunque este proyecto es independiente, no puede interpretarse como un trabajo aislado, sino en relación con el proyecto “Donde anida la espiral”

Los restos paleontológicos nos hablan de lo biológico, pero nos trasladan a un estado de existencia anterior y fundamental: el estado de lo inorgánico. Nos remiten al proceso imparable del cambio en la naturaleza. Son expresión del tiempo cósmico, del tiempo geológico y del tiempo antropológico. En suma, constituyen la memoria de un territorio, un paisaje cuyas poderosas huellas provocan la imaginación artística.                         

Así pues, la propuesta artística Arquitectura de Tierra pretende aportar una visión en donde se integran cultura y naturaleza; un enfoque que integra lo científico y lo humanístico. En este trabajo parto de la observación y de la exploración objetiva para más tarde adentrarme en la espiritualidad, utilizando para ello el realismo mágico y la imaginación “primitiva”. Aplico estos procedimientos para recrear, en ancestrales artilugios visuales, sonoros, táctiles y olfativos del arte, el reconociendo del mito, la magia y el prodigio de la naturaleza. 

 1.-Conceptualización

Espacio, tiempo y materia, han sido los ejes primordiales de sentido que siempre he tenido en mente, a partir de ellos me he guiado por los conceptos clave de lo visual, lo olfativo, lo acústico, lo efímero, el reciclaje y la recuperación de técnicas tradicionales de arquitectura.

El sentido conceptual y poético de este proyecto pretende rememorar metafóricamente un nido, un abrigo como extensión del espacio que nos albergó mientras la naturaleza nos cobijaba, exigencia íntima de casi todos los seres humanos. Cuando las criaturas de la naturaleza construyen su refugio cuidan de que los materiales de construcción faciliten su existencia. La casa de los animales, además de convertirse en una segunda piel, es una envoltura de materiales que lo protegen armónicamente. Ningún ser vivo construye su guarida contra su propia naturaleza. 

 Las imágenes siguientes fueron los primeros bocetos y maquetas que dieron forma a la idea de refugio, de protección, de contacto con la tierra, en suma, de regreso en vida al útero de la Madre Tierra.

En un principio concebí esta escultura formada por tres piezas que se complementaban entre sí. Quise llegar a la idea de escultura expansiva, como es la misma forma de la espiral creciente, porque es susceptible de poder crecer y desarrollarse con más módulos ampliado el recorrido en espiral. 

Construí en maqueta tres formas independientes que se complementaban hasta formar el desarrollo de la espiral creciente. El sentido de cada una de aquellas formas, tanto individualmente como en conjunto, me evocaban la idea de la cabaña primitiva, metáfora esencial de la vivienda del ser humano, de su cobijo, de su protección primaria. Yendo aún más lejos, la podríamos relacionar, incluso, con la arquitectura del imaginario, esto es, formas de conciencia que no se relacionan tanto con el cuerpo como con el sueño, con los latidos antiguos del alma. Así, esta configuración me remitía a la metáfora poética del deseo y la utopía, consustancial al ser humano, para configurar su hábitat natural. 

La maqueta se realizó con finas ramas de morera para empezar a dialogar con lo que se utilizaría después como material definitivo de construcción de la estructura.

Cada pieza en particular posee una apariencia orgánica singular. Se presentan como osamentas de la naturaleza ya que su estructura constructiva se ha creado en base a lo vegetal (ramas de morera, cañas) y lo mineral (barro, arena, cal). Sin embargo, cuando las partes las percibimos en su conjunto y la recorremos hacia su interior obtenemos la experiencia de lo geométrico y lo arquitectónico. 

La maqueta se realizó con finas ramas de morera para empezar a dialogar con lo que se utilizaría después como material definitivo de construcción de la estructura.

Cada pieza en particular posee una apariencia orgánica singular. Se presentan como osamentas de la naturaleza ya que su estructura constructiva se ha creado en base a lo vegetal (ramas de morera, cañas) y lo mineral (barro, arena, cal). Sin embargo, cuando las partes las percibimos en su conjunto y la recorremos hacia su interior obtenemos la experiencia de lo geométrico y lo arquitectónico. 

La idea era muy atractiva pero difícil de llevar a cabo de forma individual, tanto por su coste económico como por su tamaño y complicada ubicación espacial. Finalmente, en vez de construir varias piezas de tamaño mediano, decidí elegir una de ellas y llevarla a cabo a escala natural para poder experimentar la sensación de habitarla.

La idea era muy atractiva pero difícil de llevar a cabo de forma individual, tanto por su coste económico como por su tamaño y complicada ubicación espacial. Finalmente, en vez de construir varias piezas de tamaño mediano, decidí elegir una de ellas y llevarla a cabo a escala natural para poder experimentar la sensación de habitarla.

2.- Proceso

Construcción escultórica = Espacio + Materia + Tiempo

Sentir y reconocer sensaciones en la pieza terminada era muy importante, pero todo el conjunto de experiencias, desde el momento de ideación hasta la performance “Solsticio” y la convivencia durante el tiempo de su deterioro paulatino, también lo era. Por este motivo dejo constancia de todo el transcurso de construcción y descomposición de la obra. 

Es evidente la referencia al arte procesual en su desarrollo, en la recogida de información, tener una intencionalidad de evolución, aplicación de unos patrones asociativos y sentir el devenir de la pieza como un viaje creativo. Del mismo modo, centro mi interés tanto en la organización formal de los materiales como en su utilización y su presentación directa, con el fin de hacer notar sus cualidades, su energía. No menos importante es la intencionalidad de que la pieza sea habitada, de que el espectador se sienta integrado, partícipe del proceso, de la experiencia.

Construcción de la base-soporte. Dibujo de la espiral.

  Sobre una madera de 160 x 180 cm. dibujé la espiral en planta. 

Poda de las ramas de morera.

Construcción de la estructura de la pieza con ramas de morera.

Elaboración del adobe y modelado sobre la estructura de ramas.

  Para asegurarnos de una buena preparación de la masa de adobe preguntamos a algunos huertanos, quienes nos dijeron cómo se trabajaba la técnica tradicional del adobe y la cal en la huerta de Murcia.

 Alfonso y Paco me contaron que el adobe se realizaba en verano, en los bancales próximos a la era donde se trillaba el trigo o la cebada. En el bancal se hacían caballones en forma rectangular. Este recuadro se regaba abundantemente y una vez la tierra se había hecho barro blando se le ponía paja fina (a la que los agricultores llaman “tamo”). Finalmente, la mezcla se pisaba y envolvía hasta conseguir un buen amasado. Los valores aproximados de la mezcla eran un 10 % de paja + un 90 % de tierra arcillosa. Una vez bien mezclado, con la azada se cavaba para extraer la masa humedecida. 

Dicha masa se modelaba sobre moldes rectangulares de madera. Inmediatamente los bloques de adobe se sacan del molde y se dejaban secar extendidos por el suelo hasta que tuvieran textura de cuero. Más tarde, eran amontonados, debajo de “zarzos” (acumulación de ramas de morera y palos de pitera) para que secaran lentamente, protegiéndolos del sol directo y de corrientes de viento. Así evitaban que el bloque de adobe se resquebrajara, consiguiendo con ello un material constructivo bastante duradero, siempre y cuando éste no estuviera expuesto directamente al agua de lluvia. Para fortalecer los bloques de adobe colocados en las construcciones (establos, barracas, etc..) los recubrían de yeso, evitando así el deterioro rápido.

En la construcción de viviendas tradicionales, como es la barraca, además de usar bloques de adobe para el cerramiento de muros también usaban ramas y troncos de morera para crear la estructura de paredes y los suelos. Estas construcciones eran muy cálidas en invierno y frescas en verano, dado el grosor considerable de los muros.

Modelado de la masa de adobe sobre y entre las ramas de morera.

         El trabajo de colocación de la masa de adobe en el entramado de ramas fue lento y muy laborioso pues había que hacer pellas grandes e incrustarlas entre las ramas hasta conseguir un grosor adecuado. 

Aplicación del mortero de cal sobre el adobe.

Contacté con una asociación murciana de bioconstrucción que esta revitalizando las técnicas ecológicas para viviendas. En este encuentro tuve la gran suerte de conocer a Joana, una joven madrileña que trabaja muy bien la técnica del mortero de cal. Me recomendó que un buen mortero de cal está constituido por: tres partes de arena de río, rambla o silícea, una parte de cal hidráulica y agua hasta conseguir la consistencia deseada.

Cimentación del lugar donde se colocaría la escultura.

Ya que la instalación definitiva de la escultura es una zona de huerta donde se riega con asiduidad por inundación y el agua podría deshacer la base, con el fin protegerla lo máximo posible, decidí elevar el suelo de su emplazamiento. 

En este soporte se ha dejado un hueco para incorporar uno de los altavoces que albergará la escultura. También se ha incorporado el cableado necesario para conectar los altavoces al equipo informático.

Como decía anteriormente la elevación tiene un fin protector, no se trata de un fin estético o de elevar la pieza en un pedestal. Más bien al contrario, persigo la integración en el medio natural, por esto el soporte va recubierto de tierra con una ligera inclinación.

Aplicación de la mezcla barro+cal para el acabado final.

Una vez ubicada la escultura en el huerto procedí a dar el acabado final. Ideé la mezcla a partes iguales de cal hidráulica + tierra +agua. La masa obtenida era una papilla bastante densa que apliqué con las manos, modelándola y dejándole impresa la huella de mis dedos. El resultado fue bastante satisfactorio pues la superficie externa de la escultura volvía a tener el mismo aspecto cálido y manual que antes había conseguido con la pasta de adobe.

3.- Instalación sonora Tejiendo sonidos de Gaia.

Paisaje sonoro = Tiempo + espacio

La instalación sonora Tejiendo sonidos de Gaia es una composición electroacústicainstalada en el interior de la construcción escultórica “Arquitectura de Tierra”.

En este proyecto establezco una relación íntima entre el elemento sonoro y la escultura. Planteo como el sonido afecta a los objetos y a los elementos visuales y como el conjunto se desenvuelve en el espacio y en el tiempo. 

Al añadir sonido a una escultura o a una instalación, éstas se convierten en disciplinas expandidas. Los elementos materiales, objetuales y los sonoros se convierten en una sola entidad, relacionándose simbióticamente; el sonido no es complemento de la instalación sino elemento intrínseco de la misma. Se trata de una realidad perceptiva dialéctica, que se remite a un concepto más general que podríamos reconocer como poético, donde se aglutinan elementos de diversas artes.

En la suma de ambos elementos, visuales y sonoros, se crea irremediablemente una conexión psicológica que aúna sentidos, no solo se involucra a la vista y el oído, sino que, al crearse un ambiente, un espacio de recogimiento y tranquilidad, apetece respirar hondo, percibiéndose los olores circundantes -del barro, las hojas del suelo-, del mismo modo, sintiéndote protegido por el hábitat y escuchando el sonido dentro de la construcción, es mi intención incitar a alargar el brazo y tocar la escultura, estimulando el tacto.

Por otra parte, la experiencia multisensorial podría crear una particular percepción del tiempo,que complementase todas estas sensaciones, lo que determinará un contexto que alterará la lectura de la obra como simple escultura. Sobre todo, porque una de las principales propiedades del sonido es crear espacio, debido a los rebotes del sonido y a sus resonancias en las estructuras que lo limitan.

Fue interesante advertir cómo los visitantes de la obra reaccionaban de forma diferente si sonaba la composición sonora o había silencio. Aparte de que el sonido les indujera a permanecer más tiempo observando la pieza, les hacía conscientes, de forma más tangible, del espacio y el tiempo; es decir, no se comportaban como meros espectadores ajenos al acontecimiento, el sonido les hacía sentirse partícipes del suceso, al envolverlos en el ambiente espacio-tiempo que debían vivir.

Este paisaje sonoro se emparentaría con el deseo de John Cage de grabar el sonido que desprende el crecimiento de la vida. Bajo estas ideas he grabado sonidos pertenecientes a la naturaleza mineral (barro, cal, piedras, agua…), vegetal (cañas, ramas, plantas…) y animal (perro, cigarra, grillo, personas…). Con ellos realicé un montaje a partir de la idea de silencio, lo circular, de trama y urdimbre.

Arquitecturas de Tierra es un observatorio interior donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles, el murmullo del agua, el canto de los pájaros, el chasquido del fuego, el aleteo de los insectos, el croar de las ranas, los grillos, el agua, el viento, el quehacer de la vida agrícola…, sonidos no interferidos por ruidos de coches y máquinas.

Este proyecto pretende conducir al visitante hacia una experiencia de interioridad que comprenda cómo el proceso de creación de la obra se vincula al crecimiento en la naturaleza, de su energía y movimiento. Un proceso respetuoso con el sentido de los materiales y el lugar del que proceden y, por tanto, éticamente comprometido con el propio ritmo de la naturaleza. 

4.- Performance “Solsticio”

Salgo de un saco de tela blanco, situado en una zona del huerto de acumulación de hojas secas caídas en el suelo, símbolo de muerte. Renazco desde mi crisálida como un nuevo ser, como el personaje Yule, que en agradecimiento a la naturaleza por el anuncio del nuevo ciclo que comienza, el solsticio de invierno, cuando el sol vence a las tinieblas y empiezan a alargarse los días, quiere hacer una ofrenda. Tomo hojas secas y las introduzco en el saco para, en procesión, llevarlas al altar-escultura del ofrecimiento. Una vez allí, mientras suena la composición sonora, como las canciones que se entonan en estas fiestas para crear una atmósfera propicia y relajada, las arrojo sobre el monumento y circulo en su espacio tomando de nuevo las hojas y echándolas sobre mi cabeza y cuerpo, metáfora de fertilidad, para que sirvan de abono a la nueva estación. Una vez cumplido el ritual vuelvo al lugar de inicio. Se cumple el ciclo.

5.- Proceso de evolución

Esta escultura es un ser vivo, orgánico, que se ha ido trasformando con los cambios de estado de los materiales con los que se ha construido.  En su inicio, las paredes de adobe fueron un excelente semillero en el que germinaron los granos de trigo y cebada que contenía la paja.  Una vez ubicada en su espacio, su degradación fue lento pero continuo.  No se intervino en ella en ningún momento, para restaurarla o mejorar su aspecto. Lo que se puede apreciar en las fotografías.

Estuvo en pie durante siete años y desgraciadamente no pudimos fotografiar su desaparición. Cayó a pico y pala porque ya era un estorbo para los nuevos dueños del huerto.

                         Esta construcción efímera, de factura humilde, frágil, orgánica y mínimo impacto ecológico, fue un work in progress que nos permitió comprender y aceptar con naturalidad el transcurrir del tempus fugit inmerso en la vida cotidiana. 

                  La observación y registro de la caducidad del objeto artístico en su descomposición y vuelta a la tierra de todos sus materiales, se convirtió en experiencia vivencial del tiempo cíclico, fluir continuo entre la creación y la desintegración. 

La escultura “Arquitectura de Tierra”, al igual que la performance Solsticio y las experiencias acústicas como conjunto han desaparecido. De estas vivencias nos queda una memoria constituida por los registros fotográfico y videográfico, así como la composición sonora; archivos documentales que se presentan ante el espectador como vestigio poético y fragmentado de acciones diluidas en el tiempo y el espacio

6.- Grabados 


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